Apetitos terrenales

Autor: Regiones

10 de julio del 2014

Apetitos terrenales

Mirko Lauer

Una prueba de que la cultura corporativa del clan Orellana no es única está en el informe sobre Right Business, RB, y sus hijuelos, preparado por Oscar Castilla para el mensuario Poder. La empresa es conocida por su manejo de Doe Run Perú y el Club Universitario de Deportes. Mucho menos conocidos son los juicios e investigaciones que enfrenta.

El negocio de RB es parecido al de Rodolfo Orellana (“terrenos litigiosos”), pero con menos músculo y más cerebro. A pesar de una investigación en curso de la Fiscalía de Crimen Organizado, con notificaciones a la Procuraduría de Lavado de Dinero y la Unidad de Inteligencia Financiera, hasta aquí RB se ha logrado mantener bastante lejos de los reflectores.

En resumidas cuentas RB se ha dedicado a saquear las empresas cuya liquidación le era encargada, en desmedro de las juntas de acreedores que la contrataban. Su especialidad ha sido venderse a sí misma inmuebles (sobre todo terrenos) subvaluados, a través de testaferros. Los directivos de RB rechazan estas acusaciones: “No chatarreamos las compañías que dirigimos”.

Todo esto sugiere que: a) la discreción produce discreción, b) el fútbol, es decir administrar la U, distrae y produce simpatías, c) había la idea que nada peor que Doe Run Perú podía aparecer en el escenario de La Oroya. La trayectoria de RB ha sido un secreto a voces en el mundo de los negocios, pero los afectados han preferido el perfil bajo.

Lo primero, la discreción, lo entendió Orellana pero muy a medias. En un cálculo fatal, pensó que multiplicar los juicios a periodistas y atacarlos desde una revista deslenguada le ganaría silencio respecto de sus operaciones. Pero es probable que esos juicios hayan sido la principal causa de su caída. Los primero que hizo cuando llegó la hora de los loros fue retirar los juicios, pero ya era tarde.

RB se aprovecha de los que no pueden realmente defenderse por ser empresas en liquidación y juntas de acreedores sin manejo directo del bien. Inevitablemente se producen quejas, pero en aquellos casos que detalla Castilla estas no han surtido efecto. Más aun, RB ha seguido siendo contratada para nuevas liquidaciones y salvatajes.

Orellana sostiene que está siendo, digamos, sobreperseguido. Posiblemente una alusión a que su modus operandi no ha causado una parecida reacción de la ley en otros casos. Cabe precisar que en su caso esta atención de la ley ha demorado largos años, en los que Orellana se sintió intocable, como que de hecho lo era gracias a su red judicial.

¿Pero cuáles son las diferencias de Orellana con Ayar López Cano y Rocío Chávez, conductores de RB, más allá de los modales? ¿Cuántos liquidadores parecidos operan en el país? El informe de Castilla es una lectura indispensable.

 

Fuente: La República 09.07.14

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