Clases medias sin políticos

Autor: Regiones

14 de septiembre del 2014

Clases medias sin políticos

Javier Barreda Jara

Las nuevas clases medias protagonizan y son el soporte del actual  desarrollo socio-económico. Esta hace política de una forma muy distinta a la que practicó la clase media tradicional, que hoy pierde espacios ante nuevos actores cholos, mestizos, pragmáticos, hijos de la migración permanente.

La política de las clases medias tradicionales. Las clases medias fueron siempre generadoras de política y políticos. Estos emergieron construyendo un discurso antioligárquico, actores de movilidad social, de edificaciones institucionales,  con proyectos, propuestas  escritas y discursos coherentes.  La crisis  y la violencia política de los años ochenta  y el ajuste  estructural  de los noventa  socavaron a esta mesocracia  y lapidaron su vocación política.  Los partidos reformistas (el Apra), los partidos de derecha (AP o el PPC) y lo que fue la izquierda se cimentaron en esta clase media que se llevó las transformaciones.

Una recuperación democrática sin políticos. Después del 2000 se recuperó la democracia, pero por los cambios acaecidos no volvió aquella clase media que creó los partidos históricos, sus discursos doctrinarios y aquel tejido de intelectuales (“orgánicos”).  Emergió una nueva clase media (¿el 40% al  50% del país?), que le da otra configuración social al Perú, acumula y sobrevive, se expande y  hace política sin los políticos profesionales (de antes). 

La nueva clase media hace otra política. Esta nueva clase media emergente hace otra política, se aventura en las elecciones alejada de los partidos,  agrupándose  en una  diversidad de  coaliciones, regionales e independientes, volátiles, vacías, sin programa, con muchos recursos.  Así la política (decisión y gestión sobre la cosa pública) no es asunto de programas, organizaciones institucionalizadas, adhesión cívica y liderazgos sostenidos. Se generan caudillos con recursos económicos que quieren dar el santo a la acumulación política y brotan candidatos que ven a la política como un medio de acumulación económica. Estas nuevas clases medias son hijas de los servicios y comercios extendidos; de una economía globalizada y de booms regionales,  de  universidades masificadas, de informalidades arraigadas (como en la minería) y violentas socializaciones.  Esta mesocracia también cobriza y chola, deviene de los progresos migratorios, del mundo “cono-urbano” y del progreso  estirado por el crédito y reglas informales. 

El país –por ahora– no produce ni cree en políticos de los programas y partidos, procesa sin encanto a los candidatos del nuevo dinero, del marketing por mayor, de baile y frases cómicas, de photoshop y botox exagerados,  de adhesiones cortísimas, de regalos a cambio de votos. En este contexto de debilidad política y ausencia de políticos articulados, los comunicadores y los tecnócratas (con poder) deciden mucho sobre lo público sin responsabilidades del todo claras. No hay contrapeso desde la política.  

¿Políticos y políticas integradoras? Estas elecciones municipales han acentuado el patrón de la anti-política. Con excepciones claras, tenemos un mar de candidatos de “partidos combi”, movimientos u organizaciones sin mayor vida institucional, maquillados o retocados, con frases vacías, con extravagancias mediáticas, ofreciendo de todo, con portátiles alquiladas y pegadores de carteles subvencionados. Corresponde ello a un archipiélago de gobiernos locales y regionales sin posibilidad de control, sin rendición de cuentas, donde la autoridad electa tiene un poder totalizador.

Ante ello, los partidos políticos deben innovar mucho. Ante una ola muy fuerte de antipolítica y frente a un ordenamiento social y económico informal es limitado el margen de acción para rearmar algún sistema de partidos. Lo volátil de lo informal es más fuerte aún y el independentismo localista ha calado. Por ahora a los partidos les queda centrar su comunicación con la sociedad a través de liderazgos fuertes, integradores, carismáticos, innovadores, institucionalistas,  que construyan nuevos mensajes para la gente de a pie. El 2016 será una oportunidad para la política.

Fuente: Diario La República. 14.09.14

 

 

 

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