Derechos indígenas

Autor: Walter Alejandro

15 de octubre del 2012

Es evidente que hay cierto paralelo en el avance de la defensa ambiental con el surgimiento de las organizaciones indígenas. Básicamente en lo temporal, lo estratégico de sus luchas y, en alguna medida, en sus posiciones adoptadas.

Si hacemos algo de historia descubriremos que la conquista de los derechos humanos, y entre éstas la de los derechos indígenas, ha seguido el camino de las revoluciones, traducidas muchas veces en grandes sacrificios (se viene a la memoria la revolución francesa, la epopeya de Túpac Amaru y la de Juan Santos Atahualpa). Hoy vivimos otros tiempos, y las luchas pacíficas suelen ser, muchas veces, más eficaces. Con esto no negamos los conflictos y las muertes acaecidas, lamentablemente, en los últimos años.

Los representantes de los pueblos indígenas lo saben muy bien, de ahí que manejan una agenda pública con objetivos y metas en lo inmediato y a largo plazo. En dicha agenda se destaca por ejemplo, la pertinencia de fortalecer sus lazos de unión con otras organizaciones indígenas, el intercambio de experiencias, mejorar la incidencia y comunicación de sus reivindicaciones; igualmente, la formación de nuevas alianzas, mayor presencia y representatividad en los foros y organismos internacionales y, mucho más.

Los avances en este impostergable proceso de reivindicación son notables y van desde el reconocimiento jurídico hasta la efectivización de los derechos colectivos de estas comunidades. Podemos mencionar algunos hitos de este proceso, como la aprobación del Convenio N° 169 de la OIT (1989), igualmente la Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) y las sentencias, cada vez más extensivas, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sin olvidar la solidaridad de una activa ciudadanía del mundo. Todo lo cual resulta  positivo.

Guste o no, este proceso es irreversible. Así lo ha entendido el Estado peruano y el mismo Tribunal Constitucional, una muestra es el desarrollo del derecho a la Consulta Previa y otros derechos colectivos. Esto no quiere decir que no podamos discutir sobre los contenidos y alcances de estos derechos, pues entre la representación de las comunidades y las mismas organizaciones que las patrocinan pueden distinguirse algunos matices. Hay comunidades y organizaciones que con toda razón exigen que se les tenga en cuenta en la toma de decisiones y que los beneficios también lluevan para ellos. Más distantes, otras organizaciones pretenden arrasar con el modelo económico “neoliberal y extractivista”, otros van más allá e incluso parecieran pretender que el derecho a la libre determinación es sinónimo de soberanía.

Donde se observa resistencias es entre los actores privados. Muchos de ellos consideran que el reconocimiento de algunos derechos colectivos, como el de la consulta previa, son un obstáculo para sus emprendimientos. Lo cual es del todo equivocado.

Como en el caso de la defensa ambiental, el reconocimiento de los derechos indígenas, es una tendencia universal e irreversible y nada se gana con oponerse a ello. De lo que se trata es de incidir en el tantas veces reclamado diálogo intercultural y, en este nuevo escenario, debatir hasta dónde alcanzan los derechos de los pueblos indígenas, los derechos soberanos del Estado y de los actores privados.

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