Gracias presidenciales del gobierno aprista

Autor: Pedro Morales Mansilla

17 de abril del 2013

No cabe duda, un documento de trabajo –supuestamente- de  investigación congresal filtrado a los medios,  y el análisis de los datos estadísticos de las  5 mil quinientas Gracias Presidenciales otorgadas por el anterior gobierno, ha puesto extremadamente excitable a los voceros del aprismo. No es para menos. Tienen claro que indultar y conmutar penas a burócratas corruptos,  narcotraficantes y delincuentes comunes que cometieron delitos  en la escala de agravados en tiempos en que la corrupción en el Estado se hacía más vergonzosa, la  seguridad ciudadana  se convertía en el más acuciante  problema que afrontamos y nuestros soldados peleaban en el VRAEM contra el narcoterrorismo;    no se hace tan solo por  seguir el “camino de la  comprensión”, que “siguió” el ex presidente García, según propia confesión.

Ante las acusaciones de soborno, su desesperación los ha hecho ensayar  la tesis  de la despenalización para justificar las  “gracias”, lo que se cae con el caso de Juan Navarro Acuña, treintaisiete (37) años preso en el Penal de Lurigancho, superando en veintisiete (27) su condena, demostración que no existió política ni plan coherente con ese fin; también los  motivó a  salir al ataque bravucón y a echar mano de la manida táctica de hacerse a las  en víctimas de una supuesta vendetta para inhabilitar la próxima candidatura de García. Todo esto, por un documento apócrifo “filtrado”,  cuando todavía  no hay nada oficial sobre   las investigaciones de la “Mega Comisión”  y  cuando todavía no se han tocado a fondo otros espacios  de la   corrupción como ESSSALUD, COFOPRI,  Programa de  “Colegios Emblemáticos” (identificando a los compañeros “emprendedores” de la construcción),  contratación del impresionante número de services y de carísimas consultorías  nacionales y extrajeras para suplir las ineficiencias de los compañeros funcionarios del gobierno aprista. Por ejemplo.

El escándalo merece una  profunda y amplia investigación,  no solo porque dentro de los “agraciados” hay delincuentes comunes que han reincidido en el delito (militantes apristas), funcionarios corruptos como Julio Espinoza del SIS que lo “salvaron” de la sentencia (militantes apristas) y una   Comisión de Indultos dirigida por Miguel Facundo Chinguel (conformada  por militantes apristas, “ganadores” de concurso público) que tramitó y recomendó los indultos y conmutaciones; sino porque  las características  de un gran número de los “agraciados” que cometieron delitos agravados de narcotráfico, nos estaría notificando que el propio Estado ha sido infiltrado por “agentes” de este flagelo que inclusive, habrían logrado establecer un mecanismo de justica paralela, lo que  sin duda es gravísimo y podría continuar.

No basta, pues, con que  el  partido   aprista anuncie la separación o suspensión  de la militancia de los compañeros comprometidos en los escándalos con “indicios razonables” de corrupción. Es evidente que hay  una red partidaria que mal usó el poder,  por lo tanto no solo hay responsabilidad personal sino institucional, que obliga  a sus militantes a señalar y deslindar con los corruptos. Mas les vale comportarse  de acuerdo a las enseñanzas de Haya de la Torre,  que presidió la Asamblea Constituyente que nos  dio la Constitución de 1979, la misma que han traicionado, demostrando de lo que son capaces por intereses subalternos, como cuando en  nombre de la inversión debilitaron  los mecanismos de control para los negocios del Estado –ahora queda claro- con la intención de “curarse en salud”, que recurrir al cinismo como medio de defensa. Opino.

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