Huancayo de fiesta patronal

Autor: Pedro Morales Mansilla

11 de junio del 2013

Asumiendo la tesis del historiador Waldemar Espinoza Soriano, la fundación de Huancayo como pueblo de indios y Advocación a la “Santísima Trinidad” se habría realizado un 01 de junio de 1572. Este año corresponde celebrar su 441 aniversario. Por tanto (día de La Trinidad, es movible), estamos en la semana de una fiesta patronal, que en los barrios de la Ciudad Incontrastable, se la siente profundamente propia. Misas, bandas de músicos,  bailes y priostes  mantienen la tradición. Es la fiesta de Huancayo, del “Padre Eterno”, Patrón simbolizado en lo alto del encuentro de los arcos de la Plaza de La Constitución.

Este aniversario nos encuentra en el ámbito  continental con una región en crecimiento económico, especialmente  en el Perú (6% promedio) que traslada ese  crecimiento a ciudades como Huancayo,  permitiendo a sus gobiernos locales, sobre todo metropolitanos, manejar -como nunca antes- ingentes recursos dinerarios; pésimamente utilizados. Sí, está creciendo en aspectos comercial, poblacional y de áreas urbanas, pero en este último, desordenado y sin rumbo definido. No hay desarrollo integral, no   ingresó a la modernidad con servicios públicos de calidad. Crece por emprendimiento de los pobladores, los niveles de gobierno están a la zaga.

En los últimos 13 años no solo se ha estancado, sino que ha retrocedido en  la solución de problemas fundamentales, frustrando  expectativas de vivir en  un hábitat acorde con los retos de la época, capaz de ofrecer las bondades de una verdadera ciudad. El indignante incremento de antros que ponen en riesgo la formación moral y la salud de nuestra juventud, la ausencia de tratamiento final a los desechos sólidos, las deficiencias en  la calidad, cantidad y regularidad del servicio de agua potable,  el caos vehicular, la inseguridad ciudadana, la contaminación ambiental y el  deterioro paisajístico de sus campos, etc., son patéticos.

El abandono de los gobiernos locales a la promoción de valores y al cultivo de las  artes, cultura, deporte, identidad histórica es tan irresponsable, como   circunscribir las acciones de gobernar a solo  pavimentar, sin proyección  futurista ni de modernidad. La mezquindad impide  culminar proyectos como: Circuito Turístico “Artesanal” y Semi Autopista “Huancayo-San Jerónimo”; la incapacidad, relega implementar programas de gestión del riesgo de desastres, cambio climático e infraestructura urbana acorde a las perspectivas de  nuevas matrices energéticas, por ejemplo. La demagogia, anuncia un “Metro wanka” de un  solo carril. Así estamos.

Es condenable la disminución de áreas de recreación  como parques infantiles, la desaparición de academias municipales como las de fondismo y fútbol, el descenso de niveles en la  calidad y hasta desaparición de competencias internacionales de las que éramos sede, la eliminación de la Orquesta de Cámara y Estudiantina Municipal, el maltrato  a los parques, ello muestra un largo etc., etc. Es evidente la ausencia de  proyectos de integración con las zonas rurales, determinando un nefasto y  trastornado centralismo metropolitano y la depredación de áreas de atractivo turístico y uso agropecuario, por  la descontrolada “siembra” de cemento.

Es momento de demandar y trabajar una visión concertada para el desarrollo integral de Huancayo, restablecer el principio de autoridad, erradicar la inmoralidad del poder local, elaborar instrumentos de gestión eficaces: planes de ordenamiento territorial,  acondicionamiento, regulador de rutas, expansión urbana,  conservación del  paisaje natural entre otros, que permitan su relanzamiento, no solo para recuperar el sitio  alcanzado entre las cinco ciudades más importantes del país y como destino turístico, sino  para superarlo. Se trata de una cruzada para huancaínos de nacimiento y de corazón.

Es importante lo que se hizo y lo que debemos recuperar, pero muchísimo más importante es lo que todavía nos queda por hacer.

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