Descentralización y madurez política

Autor: Walter Alejandro

7 de octubre del 2012

Aunque las consecuencias de Conga todavía están por verse al mediano y largo plazo, algunos de sus graves impactos ya se dejan sentir aunque en forma imperceptible: el congelamiento del proceso de descentralización. Ciertamente, una primera reacción del Ejecutivo y los actores privados ha sido poner reparos a las iniciativas descentralistas y una muestra de ello son la iniciativas en el Congreso destinadas a cortarle las alas a los presidentes regionales pretendiendo inclusive vetar la reelección inmediata. Esta es una reacción equívoca y poco inteligente. En el otro margen, la respuesta de la ANGR ha sido puntual y no se ha referido para nada a lo ocurridoen Cajamarca. En esta misma línea, desde algunas organizaciones de la sociedad civil se ha acusado al Ejecutivo de una vocación centralista y autoritaria. En lo sustancial esta crítica está en lo cierto, pero tiene una deficiencia: no dice nada sobre el accionar también irresponsable y hasta autoritario de algunos presidentes regionales. 

De lo reseñado puede verse que el tema ambiental y el aprovechamiento de los recursos naturales adicionan otro factor de discusión, acaso el más importante, en el debate por la descentralización. Es por eso que desde las regiones ya no sólo se reclama competencias en materia tributaria si no también mayor participación en la toma de decisiones respecto al otorgamiento de concesiones y, en general, mayores competencias en materia ambiental, entre otras exigencias. Pero, ¿qué significa una mayor participación en la toma de decisiones? Puede ser fácil reclamar dicha participación, la dificultad estriba en su delimitación y más todavía en su ejercicio. De otro lado, ¿están los gobiernos regionales en capacidad de administrar estas nuevas competencias? El problema casiinmanejable en el que se ha convertido la pequeña y mediana minería, confundida con la informal y la ilegal, nos adelanta algunas respuestas; obviamente en este pandemónium el gobierno nacional no está exonerado de responsabilidad.

Sobre estos y otros tópicos ya hay un conjunto de propuestas tanto del Ejecutivo como del ANGR y otras instituciones como PRODES. Le toca al Congreso aprobar las reformas planteadas y para ello se requiere la voluntad política, que de momento, pareciera haberse desvanecido, pese a las declaraciones en sentido contrario. Pero, como en otros casos, antes que leyes se requiere arribar a consensos y esto exige madurez política; Lo que no ha sido demostrado por los diferentes actores desde un sector del empresariado, dirigentes de la sociedad civil y mandatarios regionales. Persiste por el contrario, de uno y de otro lado, las posiciones extremas de defensa cerrada de determinados intereses que dejan en segundo lugar el interés general de la población. Así no será posible destrabar y echar a andar el proceso de descentralización.

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