Radiografía del contexto político Regional

Autor: Carlos Alberto Zavala Romero

25 de junio del 2013

Los análisis de los resultados de las elecciones regionales pasadas  grafican la estrechez de los resultados electorales, supone una fragmentación de la representación política, el voto por los "independientes" da cuenta de la desconfianza hacia el sistema de partidos. Partiendo de esta lectura de las cifras, y hurgando más en las personas que en los números, podemos afirmar que el resultado del pasado proceso electoral ha sido, a pesar del frágil respaldo que consiguieron los ganadores, una victoria sobre todo política que tiene como principal característica el debilitamiento de los outsiders y del discurso antipolítico, y la vuelta a escena de una clase intermedia que había sido desplazada durante los últimos veinte años.

Este escenario de victorias ajustadas y de representaciones alteradas por una ley de elecciones regionales (que no se rige por el criterio de simple proporcionalidad) resulta, por un lado, beneficioso para alguno partidos  y/o movimientos regionales y, por el otro, configura un contexto que alienta a la dispersión y a la paulatina autonomización de los presidentes regionales, al no haber resuelto aún los pactos políticos entre ellos, sus partidos y el gobierno.

El proceso de descentralización abre muchas dudas e interrogantes, temores y desafíos. Además, se despliega en un momento en el que las fuerzas políticas no terminan (en muchos casos ni empiezan) por cuajar como aparatos sólidos de visión programática coherente, lo cual no sólo pone en duda la viabilidad del proceso sino la estabilidad política del país, las posibilidades de articulación de cuadros políticos con ciertos niveles de representatividad y respaldo regional eran menores si tenemos en cuenta el perfil del candidato en los años anteriores. Empresarios locales con éxito en los negocios, personajes pintorescos que calan en la identidad local, populares locutores de radio «con llegada al pueblo» (casi todos sin experiencia política) toman, en muchos casos, sus primeras lecciones de política en el principal hemiciclo de la nación, sorprendidos por la solemnidad y orgullosos de la emergencia social. Afiliados políticamente gracias a impactantes curriculums en los que se evalúa la simpatía, la lealtad y los recursos, antes que el expertise político, se constituyen en las primeras bases de reorganización política en el país.

Efectivamente, el escenario no resulta siendo el ideal, pero el aparente regreso de cuadros políticos que legitiman canales de polítización aparentemente desgastados y desprestigiados, puede hacernos confiar en que las tareas pendientes de la descentralización (la formación de burocracias regionales, los acuerdos entre gobiernos regionales y el gobierno central, la distribución del presupuesto) se harán sobre la base de una organicidad política. Cuanto se recoja de lo mejor de la tradición democrática partidaria, ya es responsabilidad de los líderes políticos.
Relacionados