Se trata de calidad y transparencia en las inversiones

Autor: Pedro Morales Mansilla

10 de marzo del 2013

Hace unos días escribí sobre la necesidad de tener muy en cuenta la calidad y la transparencia en las inversiones, más que  el monto.  Aspecto este último que se ha convertido en moda que deslumbra a las “galerías”, muy utilizada por los  políticos y politiqueros que en estos tiempos están  en ejercicio del poder en los  diferentes niveles de la estructura de nuestro Estado, que reclama a gritos una reforma, pero sobre todo honestidad en el manejo de sus recursos, expresando lo siguiente.

Se ha  acentuado  en el discurso del Ejecutivo -contagiando a  presidentes regionales,  alcaldes y hasta congresistas - el estilo grandilocuente  del gobierno aprista  para  ensalzar su gestión y anuncios, presumiendo  con delirio por el monto de  las  inversiones públicas expresadas en decenas, centenas  y hasta miles de millones  de soles, que en estos tiempos puede hacer y propiciar el Estado, para determinados proyectos. Es evidente,  les alimenta el ego  el impacto que generan  en la  población no  acostumbrada  a enterarse  de cantidades importantes  destinadas  a su atención.

Por la demanda  de  nuestras  riquezas naturales  en los mercados internacionales, más que por la conducción  de los gobernantes, tenemos dinero como nunca  en lo  que va de nuestra  historia republicana; entonces resulta cómodo beneficiarse  políticamente de estos momentos de bonanza  (RIN cerca a 70 mil millones de dólares a la fecha y  una proyección de ejecución presupuestal  a 150 mil millones de soles al cierre del ejercicio 2013) y presumir de la cantidad de millones que financian las inversiones que anuncian.

Sin embargo,  este tema  va más allá de los anuncios que comentamos, pues para sacarle eficaz provecho a la  bonanza,  debe importarnos  más la calidad y no el cuánto de la inversión, priorización de proyectos, profesionalismo en la  formulación de expedientes técnicos, calidad de materiales y sobre todo,  el precio final que resulta luego de su liquidación y  puesta en funcionamiento oportuno, además de la evaluación del costo beneficio.

  Sin duda,  en el Perú del crecimiento, la transparencia en los procesos de contratación  es letra muerta, por la premeditada “flexibilización”  de  controles y regulación en los procesos de  licitación en nombre de incentivar  la inversión, situación que se agravará si no se revisa y corrige en sus capítulos de Consultoría y Obras la Ley  29873 (29/09/2012) de Contrataciones y su Reglamento. Podemos evitar un nuevo carnaval de  recursos  públicos.

No es novedad, a lo largo y ancho del país hay una cantidad impresionante de “obras”  de saneamiento de “Agua para todos”  en estado de abandono, en procesos de arbitraje y judiciales, por deficiencias técnicas en los expedientes, pésima calidad constructiva y de materiales -que no se condice con los montos de inversión-  y estafas.

Esta realidad obliga a la Contraloría a disponer una evaluación general de los últimos 6 años -por lo menos de los proyectos que pasan el millón de soles de inversión- a fin de que  no queden impunes autoridades, contratistas, supervisores de obra, coordinadores del MVC, así como los OCI (que no ven el fondo de las famosas reformulaciones ni las abismales diferencias de precios unitarios en obras de similares características). Se trata de una inversión aproximada de  5 mil millones de soles.

Los programas nacionales de saneamiento, Urbano y Rural, que reemplazan a “Agua para Todos”,  deben marcar la diferencia anunciada por el presidente Humala en Piura “…..no tener una política del Perro del Hortelano, ni cobrar el 10% o 15% para que las obras se ejecuten”; toda vez que  por los manejos de los recursos de “Agua pata Todos”,  nadie está preso. Corruptos ni corruptores.

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